
La instalación de equipos de regulación de potencia en las cabeceras de línea del alumbrado público de la ciudad de Málaga, con los que se reduce la intensidad lumínica a ciertas horas de la noche, ha permitido al Ayuntamiento un ahorro de casi un 30 por ciento. Para que estos equipos funcionen bien, las lámparas deben ser de vapor de sodio.
En la actualidad, de las aproximadamente 50.000 farolas que hay en la ciudad, más del 90 por ciento son de vapor de sodio, que, “aunque dan una luz amarilla, gastan menos y cumplen la normativa en materia de radiación y de luminosidad”, según ha señalado el concejal de Innovación y Nuevas Tecnologías y responsable de la Agencia Municipal de la Energía, Mario Cortés.
Además, las de vapor de sodio tienen un “buen” rendimiento energético, con 16.000 horas de funcionamiento garantizadas, y posibilitan graduar la intensidad de la luz, bajándola a ciertas horas de la noche. Para ello, del millar de cuadros eléctricos existentes, 800 ya disponen de estabilizadores reductores, los cuales empezaron a instalarse en 2009. Esta actuación, como ha precisado Cortés, “permite economizar costes”.
Tanto Cortés como la edil de Servicios Operativos, Teresa Porras, han destacado que las lámparas de vapor de sodio son una tecnología “muy madura y contrastada”, y, de hecho, llevan ya bastante tiempo instalándose en la ciudad. [Leer más ...]
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