Jardines Artificiales ¿Solución en tiempos de crisis?

Cada vez son más vistos los tapetes de césped natural que adornan paseos, medianas, rotondas e inclusos parques infantiles. Este nuevo planteamiento a la hora de crear determinadas zonas verdes está siendo tenido muy en cuenta en provincias como ocurre en Málaga, donde el césped artificial se está imponiendo al natural en según que tipo de áreas.

Como ocurre en la mayoría de nuevas actuaciones acometidas, esta situación tiene numerosas opiniones a favor del procedimiento, pero por supuesto también en contra. Es evidente que la implantación de césped artificial puede ser una solución más económica que el césped natural (tanto implantación como mantenimiento), sin embargo en regiones donde el porcentaje de metros cuadrados de zonas verdes por habitante no se corresponde con lo establecido por la LOUA (Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía) este debate genera cierto malestar.

Una de las teoría que se defiende contra la instalación de césped artificial va en relación a la capacidad de absorción de CO2 de las áreas verdes. En este sentido hay que matizar que contra lo que muchos puedan creer, el empleo de césped en parques o plazas de la ciudad, no contribuye significativamente a la regeneración del aire puesto tiene baja capacidad de absorción de CO2.

El consumo de agua también es argumento a favor del césped artificial frente al natural ya que este último requiere de gran aporte de agua para su mantenimiento. En regiones donde las lluvias son escasas, y ante el contexto de ahorro de agua en que nos encontramos, lo artificial puede ser una solución cuanto menos valorable por los técnicos.

A favor del césped artificial se podría añadir que no es lo mismo la estética de un jardín natural que la de uno con predominio de césped artificial. La comodidad y la sensación que ofrece estar sentado en el césped disfrutando de la naturalidad del mismo es algo muy diferente a estar sobre el “grass artificial”.

Por tanto, y para resumir este artículo, el césped artificial representa una alternativa muy a tener en cuenta a la hora de diseñar áreas verdes o espacios de recreo, sobre todo en zonas de escasas precipitaciones, ofreciendo ventajas como son: bajo coste de instalación, menores exigencias de mantenimiento, y menor consumo de recursos. A todo esto se debería añadir que esta medida no puede ser tomada en cuenta para todas las áreas verdes y que su instalación o no en un determinado lugar debería ir ligada a la tipología de esta zona.

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