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Junta y FAMP comienzan los trabajos para elaborar una ordenanza que regule la Contaminación Lumínica

La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y la Federación Andaluza de Municipios y Provincias (FAMP) han constituido un grupo de trabajo para llevar a cabo tareas de colaboración que faciliten a los municipios andaluces el desarrollo de sus competencias en materia de contaminación lumínica, a través de las Ordenanzas Municipales como establece la normativa autonómica en esta materia aprobada por el Consejo de Gobierno de la Junta.

 

El problema de la Contaminación Lumínica

El grupo de trabajo, en el que se integran técnicos de pequeños, medianos y grandes municipios y personal técnico de la consejería, ha fijado los contenidos de la ordenanza municipal tipo y de una guía que complemente dicha ordenanza, así como un calendario de trabajo para su elaboración. Con la normativa autonómica y municipal se sientan las bases para preservar los hábitats naturales más sensibles a este tipo de impacto ambiental, evitar intrusiones del alumbrado exterior en el ámbito privado, garantizar el buen funcionamiento de los observatorios astronómicos y mejorar la eficiencia energética.
Entre los perjuicios de la contaminación lumínica está su contribución a la contaminación atmosférica, a través de las emisiones de CO2, y por tanto, su influencia en el cambio climático y el calentamiento global.
La aplicación de las ordenanzas permitirá evitar, igualmente, la emisión de 37.396 toneladas de CO2 a la atmósfera y reducir un 11% el consumo energético. En este sentido, es importante el beneficio económico que supondrá la aplicación de esta norma por la rebaja de la factura energética de las administraciones. La nueva normativa garantizará la iluminación necesaria para la seguridad ciudadana y regulará también el diseño de las luminarias que, salvo en el entorno de edificios de especial interés patrimonial o cultural, deberán proyectar la luz de arriba abajo y evitar así su dispersión hacia las fincas colindantes y el cielo nocturno.

Fuente: Conserjería de Medio Ambiente Junta de Andalucía

La contaminación en Málaga se pone por las nubes

Ni Madrid ni Barcelona. Afortunadamente Málaga no sufre los graves episodios de polución que padecen las dos grandes urbes españolas, pero hay un contaminante que ha arrojado datos muy preocupantes en el último año. Un total de 55 días superaron en Málaga (en la estación de Carranque) los niveles permitidos por la UE de partículas en suspensión en 2010, según se desprende de los informes mensuales de la calidad del aire en Andalucía realizados por la Consejería de Medio Ambiente.

Pues bien, esta polución, cuyo nombre puede sonar a chino, está formada por pequeños materiales de tamaño inferior a diez micras (es decir, casi imperceptibles al ojo humano), y su peligrosidad radica en que puede llegar a constituir un aerosol que penetra en las vías respiratorias para fijarse en las paredes internas de los conductos alveolares, y las más pequeñas incluso pueden pasar a la circulación sanguínea, según indica un informe la Consejería de Medio Ambiente.

De hecho, hoy día los científicos consideran que las partículas en suspensión son el problema de contaminación ambiental más severo por sus graves afecciones al tracto respiratorio y a los pulmones, según explica Ecologistas en Acción. La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que las partículas contribuyen a aumentar las enfermedades respiratorias como la bronquitis y agravan los efectos de otras enfermedades cardiovasculares.

Pues bien, Málaga superó 55 días los niveles permitidos para este contaminante cuando la Unión Europea fija en 35 los días que, como máximo, se puede disparar este contaminante. Así que, obviamente, el Ayuntamiento de Málaga no está cumpliendo la directiva de la calidad del aire porque, aunque las mediciones hoy por hoy las realiza la Consejería de Medio Ambiente, los encargados de cumplir la directiva son los municipios en sí. Durante estos 55 días, la atmósfera de Málaga ha estado cargada con más de 50 microgramos por metro cúbico de este material particulado, que es también uno de los que más quebraderos de cabeza está provocando en Madrid y Barcelona. De hecho, en esas nubes de polución de las dos grandes ciudades, que no se disipan fácilmente cuando el régimen de vientos es nulo y se instala un anticiclón, están cargadas en buena parte de partículas en suspensión, aunque también de dióxido de nitrógeno (un contaminante que, afortunadamente, en Málaga sigue dando niveles bajos).

Las partículas en suspensión, que es uno de los contaminantes que afecta a Málaga junto al ozono, proceden de varias fuentes como el tráfico, los vientos procedentes del Sahara, el polvo de las canteras, cementeras y el polen.

Contaminación Atmosférica en Málaga (Se abre vídeo)

Los coches, culpables

Pero, la realidad es que las fuentes de procedencia exactas no están bien analizadas en Málaga y, por contra, un estudio del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) estima que un 30% lo produce la combustión de los motores de los automóviles, otro 30% proviene del mineral que se desprende del pavimento cuando pasan los coches, otro 30% se forma a partir de la transformación de otros contaminantes gaseosos (casi todos asociados al tráfico) y tan sólo un 10% restante es de otras fuentes. Por lo que, obviamente, la gran parte, proviene del tráfico rodado. Los vientos que proceden del Sahara traen este material a Málaga, sobre todo en los meses de verano.

Ni que decir tiene que el mar sigue teniendo un importante papel en la ciudad como sumidero de la polución, que sumado al elevado nivel de precipitaciones del año pasado, propició que no hubiese más días de altos niveles de este contaminante.

La otra fuente de preocupación es el ozono, cuyos niveles han sido malos 23 días en la estación de Carranque y 30 en la del Atabal. Este contaminante no puede superarse en las ciudades europeas más de 25 días por cada año de promedio en un periodo de tres años. Así que Málaga ya puede empezar a preocuparse.

LOS CONTAMINANTES

Estación de Carranque. Durante 55 días ha superado el valor límite diario de protección a la salud humana de partículas en suspensión. El máximo anual permitido por la Unión Europea está en 35 días (en los que no debe haber más de 50 microgramos por metro cúbico de este material). De ozono se han contabilizado 23 días malos. La directiva de la calidad del aire de la UE indica que los niveles no deben ser altos más de 25 días por cada año de promedio en un periodo de tres años. Así que el Ayuntamiento de Málaga ya tiene dos problemas de los que preocuparse.

Estación de El Atabal. Se han contabilizado 17 días malos por partículas y 30 por ozono.

Partículas en suspensión. Son pequeños materiales inferiores a diez micras (casi imperceptibles para el ojo humano) que para los científicos son el problema de contaminación ambiental más severo por sus graves afecciones al tracto respiratorio y a los pulmones.

Ozono. Es un constituyente natural del aire que respiramos, que se convierte en pernicioso para la salud cuando se dan concentraciones elevadas. Para eso hace falta que exista antes una concentración de dióxido de nitrógeno (tráfico de coches), combustión incompleta de motores (hidrocarburos no quemados) a la que se debe sumar la radiación solar y la ausencia del viento.

FUENTE: Diario Sur